El culto al mirreynato

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Por Danielopski

Si estás pensando que Roma es una genialidad, bueno, Mirreyes contra Godínez -una comedia mexicana que actualmente se exhibe en muchas salas del país- está teniendo altos niveles de aceptación: en el fin de semana de su estreno recaudó 65 millones de pesos en taquilla. Roma y Mirreyes contra Godínez son dos genialidades; claro, no estamos hablando del mismo tipo de genialidad, la primera podría ser catalogada -según los que saben- como una obra de arte, y la segunda es una genialidad comercial, que supo simplificar el tema del mirreynato tan visible en las estructuras sociales del país.

Primero celebro que Roma, con su distribución a través de Netflix, haya cambiado un poco las reglas del juego en la industria del entretenimiento. Igualmente celebro que haya exitosas películas mexicanas en términos monetarios, que nos podrán o no gustar, como el caso de Mirreyes contra Godínez, que terminan quitándole audiencia a superhéroes de Marvel.

Muchos no conciben cómo una comedia “simplona” puede ser vista por tantas personas, sobre todo aquellos que le hacen una oda a películas de arte; pero en las reglas que impone el mercado no se contempla a la expresión artística como parte de la fórmula del éxito, entendiendo este por el hecho de tener altos niveles de audiencia. Mirreyes contra Godínez, película de Chava Cartas, es una genialidad en el sentido que supo simplificar a través del humor, un tema complejo en las estructuras sociales del país, el de los mirreyes y sus diferencias con quienes le chingan para llegar al fin de mes. La fórmula del éxito es simplificar un tema complejo que haga reír para llenar las salas; el humor va a vender más que el drama.

Ahora bien, la complejidad está ahí por mucha simplificación que le den al tema, la risa es una aspirina, lo complejo se manifiesta en las salas llenas, en una audiencia incapaz de ver más allá y analizar el fenómeno de las clases sociales y ver como las estructuras de poder son manejadas por una oligarquía muy pobre, que heredarán esas mismas posiciones a sus hijos, mirreyes que recibieron todo, que quizá sus padres pudieron tener un poco los pies sobre la tierra, pero que so pretexto de evitarles la carencia y el sufrimiento a sus vástagos, los descerebraron o les ayudaron a formar una raquítica estructura psíquica (tanto cognitiva como afectiva), que en muchos casos, la Anáhuac o la Ibero poco les ayuda.

El tema ha dado mucho material para el cine, especialmente para hacer comedia. Gael García intentó en 2007 retratar de manera real la triste cosmovisión del mirrey en una película llamada Déficit, pero no tuvo éxito porque la opulencia y la estupidez nos tienen que dar gracia, quizá para evadirla en nuestra realidad política. La película de Gael era un retrato crudo de esa realidad. El mirreynato, muy parecido como pasa con el tema del narcotráfico, empieza a ocupar el espacio de los medios de comunicación para exhibir sus formas, que tristemente se convierten en aspiración para muchos. El éxito de la serie de Luis Miguel también se concentraba en ver el estilo de vida de quienes su máxima preocupación era contactar “buenas nalgas”. Hoy, Jorge Van Rankin da conferencias sobre educación.

En 2013 llegó y fue exitosísima la película de Alazraki Nosotros los nobles, donde igualmente el mirreynato, y sus formas de interactuar con el mundo, era tema. El personaje de Javi Noble fue tan exitoso, que dio para producir otra serie. El mismo perfil de Javi, un junior, patán, descerebrado, pero ahora llamado Chava Iglesias, exhiben en formato de comedia, la manera como los mirreyes carecen del más mínimo sentido común. Club de Cuervos por muy comedia que sea termina exhibiendo a un sistema corrupto donde todo se puede arreglar por medio de contactos y dinero, en un país que hace del futbol el distractor perfecto para las masas, donde los protagonistas son mirreyes.

La televisión ha sido la encargada de generar modelos que ayudan a una estratificación social; por mucho tiempo se satirizó la naquez y de igual manera a la opulencia. El pirruris, personaje de Luis de Alba, era la parodia de un rico que criticaba a los nacos, el Chava Iglesias de los ochenta; la industria siempre ha caracterizado a los nacos como corrientes y gandallas, pero a los burgueses como tontos, y en la vida pública son estos últimos los que han ocupado las posiciones de poder, no es casualidad que hayan sido los mirreyes egresados de Harvard y del ITAM los que dejaron este país hecho trizas.

Más allá de una simple comedia como lo es Mirreyes contra Godínez, pienso que termina por haber un culto al estilo de vida de los jóvenes ricos, que más allá de ver el hueco que representa su fantochería, muchos se quedan con un cascarón al que terminan aspirando, y eso me parece realmente preocupante para aspirar a tener un país más pensante, solidario y equilibrado en sus estructuras sociales.

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